POR QUÉ EXISTE COIDACARE
Esta no es una idea de negocio.
Es una historia personal.
Hace ocho años, mi padre sufrió un ictus que le cambió la vida. Durante su ingreso hospitalario, además, le diagnosticaron un cáncer.
De un día para otro pasó a ser una persona totalmente dependiente. Yo, con la ayuda de mi madre, me convertí en su cuidador las veinticuatro horas del día.
Nadie me enseñó a cuidar. Aprendí sobre la marcha, a base de errores, incertidumbre y muchas noches sin dormir.
Tres años después se rompió la cadera. Un mes más tarde, falleció.
Cuando conseguí volver a levantarme, decidí formarme en atención domiciliaria. Durante las prácticas descubrí algo que ya intuía desde hacía tiempo.
Las personas usuarias reciben cuidados.
Pero muy pocas veces alguien se preocupa de cuidar a quienes las cuidan.
Coordinadores que viven pendientes del teléfono. Auxiliares que hacen auténticos esfuerzos para llegar a todo. Familias que solo quieren saber que habrá alguien cuando más lo necesitan.
Entendí que el mayor problema no era la falta de compromiso. Era la enorme carga administrativa que soportan las personas que coordinan cada servicio.
CoidaCare nace para cuidar a quienes cuidan.
Porque cuando un coordinador recupera tiempo, tranquilidad y capacidad de decisión, quienes realmente salen beneficiadas son las personas que reciben los cuidados.